La Gran Renuncia: ¿puede llegar la revolución laboral de EE. UU. a Europa?

La Gran Renuncia: ¿puede llegar la revolución laboral de EE. UU. a Europa?

Jorge, de 26 años, lleva cuatro trabajando en Alemania, pero es el primero en el que varios de sus compañeros en Standard & Poor’s, la empresa para la que trabaja, han decidido dar el salto al vacío y renunciar a su puesto sin tener un plan B.

Aunque asegura que no es muy habitual, la revolución laboral ya es una realidad al otro aldo del Atlántico y amenaza con propagarse por Europa.

Más de 4 millones de estadounidenses han dejado sus trabajos cada mes desde que comenzó la recuperación tras la crisis del coronavirus. Una cifra que asciende a 20 millones al recoger los datos desde mayo hasta septiembre. Así nació este fenómeno que ya ha sido bautizado como la Gran Dimisión o la Gran Renuncia.

Hay algunos factores que pueden explicar el por qué de una revolución que ha pillado por sorpresa tanto a economistas como a expertos. El cambio de prioridades debido a la pandemia, el agotamiento laboral o el ahorro conseguido gracias a la inyección de estímulos económicos son algunos de ellos, pero lo cierto es que todavía no se sabe el detonante exacto.

Los datos hablan por sí solos, el número de salidas se ha incrementado en un 15% este año, en comparación con en el mismo periodo en 2019, antes de la pandemia.

“Indudablemente, una de las razones sería la crisis del coronavirus. Se ha producido un cambio cultural y una resituación de la persona en primer plano, las personas ahora se cuestionan si el trabajo debe jugar el rol prioritario que tenía antes”, indica Jerónimo Maillo, Catedrático de Derecho Europeo de la Universidad CEU San Pablo.

Tanto expertos como trabajadores coinciden en señalar la pandemia como un catalizador de un cambio en las prioridades. Sonia se mudó a Nueva York hace tres años para trabajar en el sector del márketing y asegura que la COVID ha dinamitado las rutinas laborales tal y como las conocíamos. “La gente que decide irse no lo hace tanto por el salario que cobra, sino porque empiezan a valorar la calidad de vida que habían ganado”.

Esta crisis laboral ya muestra síntomas en otros países, lo que ha llevado a muchos expertos a vaticinar una expansión global. La gran pregunta que está ahora sobre la mesa es si esta revolución podrá extenderse por Europa.

¿Qué pasará en Europa?

En el Viejo Continente, a diferencia de lo que se ha visto en Estados Unidos, la tasa de paro está a punto de recuperar los niveles pre-crisis. En Francia la cifra de población activa asciende incluso a niveles superiores si lo comparamos con los datos que se recogieron antes de que estallase la pandemia, mientras que en España el número de bajas voluntarias presentadas entre 2020 y 2021 ha disminuido, según datos del Ministerio de Seguridad Social.

Para Raymond Torres, director de Coyuntura y Economía Internacional de Funcas, estas cifras muestran que lo que se está viendo en Europa no es una Gran Dimisión, sino una gran reconsideración del trabajo.

“En general, a ambos lados del Atlántico hay un cuestionamiento de la forma de trabajar. La solución que han encontrado en EE.UU. es dimitir, mientras que en Europa, los datos de paro muestran que no es así, que este fenómeno de desánimo se produce forma distinta. Es más profundo porque no quieren trabajar de la misma manera”, explica.

En este punto coincide Maillo: “Hay algunos factores de este fenómeno que sí podrían tener peso en Europa como el cambio cultural y la búsqueda de una mayor conciliación laboral, aunque hay otros que diferencian los dos casos. En Estados Unidos, por ejemplo, es mucho más sencillo tomar esa decisión de renuncia porque encontrar otro trabajo es relativamente fácil”.

A la viabilidad para encontrar un nuevo empleo se le añade las diferencias a la hora de canalizar descontentos como el de la Gran Renuncia. “En la Unión Europea, las instituciones del mercado laboral, sobre todo la negociación colectiva entre sindicatos y patronal, junto con las herramientas como las manifestaciones y las huelgas, sirven para mostrar ese descontento”, cuenta Elvira González, experta en mercado de trabajo y políticas de empleo del European Centre of Expertise.

“Al tener estas instituciones laborales fuertes en la UE es menos probable que acabe sucediendo lo mismo que en Estados Unidos”, añade.

Cada país, una situación distinta

Los expertos coinciden en la homogeneidad que existe entre estados en EE.UU. y que da pie a un fenómeno a gran escala que no se da en Europa. Para el experto de Funcas, el punto de partida de cada país es importante a la hora de determinar si se podrían vislumbrar similitudes al caso estadounidense.

“En Alemania, el mercado de trabajo está muy engrasado y el país lleva años experimentando escasez de trabajadores. Tiene una tasa de paro muy reducida, que llega a rozar el pleno empleo”, destaca Elvira González. “En cambio, en España esto nos suena a ciencia ficción”.

Con una tasa de paro que roza el 15% y un mercado laboral precario no muchos se animan en España a terminar su contrato laboral de manera voluntaria. “Aunque los trabajadores no sean excesivamente bien tratados, aguantan hasta tener otra oportunidad en la mano”, señala Maillo.

El cambio en la mentalidad, auspiciado por las distintas características del mercado laboral europeo, dan pie a que mientras que en otros países no se plantean esta opción, en Alemania los trabajadores pueden llegar a tomarse su tiempo para encontrar otro empleo.

Así como en el país germano, en Francia también ha aumentado el número de renuncias. En septiembre de este año se registraron un 9% más que en el mismo periodo de 2019, siendo casi la mitad de las bajas laborales dimisiones voluntarias.

¿Un acierto europeo?

Una de las grandes diferencias que resaltan los expertos entre Estados Unidos y Europa han sido las políticas de estímulo. Las más sonada en el primero ha sido el famoso cheque a millones de ciudadanos, mientras que en el Viejo Continente, la inyección de estímulos estaba ligada a un contrato laboral.

“Los planes de recuperación europeos, como pueden ser los Ertes, están condicionados a que no hubiese despidos. Con lo cual, se vincula y sujeta al trabajador a la empresa”, asegura González.

Para Maillo esto ha sido un acierto europeo ya que este tipo de subvención ha permitido que luego el trabajador pueda volver con cierta facilidad a la empresa.

Por otro lado, el ascenso de la tasa de paro en Estados Unidos fue drástica. “Pasaron del 3% al 14% en muy pocos meses. En cambio en Europa, este aumento fue más atenuado por mantener el vínculo con el trabajo. Esto fue positivo porque ha permitido que muchas personas no se desanimasen y cayesen en la inactividad”, argumenta Torres.

A la hora de valorar si la Gran Renuncia podría conllevar un cambio de tendencia en el mercado laboral, el analista de Funcas se mantiene cauto: “Las personas se están replanteando el tipo de trabajo que hacen y esto podría trasladarse al resto de países avanzados”. Aún así, remarca que esto no se verá por el momento. Habrá que esperar para saber si la gran revolución que han iniciado los trabajadores en Estados Unidos se propagará a otras economías.